"Uno no se comunica con los signos, uno se comunica con lo que es"
Jairo Aníbal Niño, escritor colombiano
En el sur de Bogotá, en la localidad de Rafael Uribe Uribe, se lleva a cabo uno de los retos más grandes del proyecto "Comunidades más seguras y mejor preparadas" liderado por la Cruz Roja Colombiana con el apoyo económico de la Cruz Roja Holandesa y la Comisión Europea; la capacitación en prevención de 36 niños con problemas auditivos. Esta iniciativa hace parte de la segunda línea de acción del proyecto; la reducción de desastres empieza en la escuela.
Cuando comenzó el proyecto, la intención era clara: capacitar 20 colegios de las cuatro localidades asignadas que evidenciaran altos niveles de vulnerabilidad. Ante las necesidades inminentes de un sin número de planteles, se seleccionaron aquellos con mayores riesgos y pocos indicios en prevención y atención de desastres. Entre las escuelas escogidas estaba el Instituto de Nuestra Señora de la Sabiduría, el cual es un colegio para niños y jóvenes discapacitados desde los 2 hasta los 27 años de edad. Edwin Pinto, asistente técnico de la Cruz Roja Holandesa, comenta como entre la Cruz Roja Local y las autoridades decidieron escoger esta institución por ser "los más vulnerable dentro de los vulnerables, ya que por su condición limitada son pocos los procesos de prevención que se llevan a cabo con personas discapacitadas".
Después de un estudio del Proyecto DIPECHO se concluyó como los niños discapacitados corren un gran riesgo en la medida que son pocas las instituciones que trabajan con ellos. Así mismo el Informe Mundial de Desastres del 2007 que presentó la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja afirma que "la intervención de los gobiernos y las organizaciones de ayuda frente a cualquier emergencia sólo puede considerarse apropiada si llega a todas las personas necesitadas. Quienes son marginados por la sociedad, ya se trate de personas de edad, niños y mujeres, integrantes de grupos minoritarios o personas con discapacidad- pueden ser los más vulnerables en situaciones de crisis".
Este mismo informe documenta que generalmente los organismos de ayuda al hacer evaluaciones omiten a las personas discapacitadas y sus necesidades. "Uno de los principales factores de exclusión en muchas intervenciones humanitarias radica en la insuficiencia de datos: puesto que las personas con discapacidad no se "ven", se presume que no están allí y, entonces, tampoco se les incluye". Es claro que la discriminación existe antes del desastre y se intensifica durante las emergencias, por consiguiente, las personas con discapacidad deben participar activamente en programas de prevención y atención de desastres y emergencias para lograr mitigar el riesgo.
La necesidad de resaltar cómo las instituciones discriminan el trabajo con los discapacitados, llevó a la Cruz Roja a enfrentar este problema apostándole al proceso con varias instituciones que trabajan con ellos. La iniciativa en el Instituto de Nuestra Señora de la Sabiduría comenzó como un reto para la organización ya que ninguno de los instructores estaba capacitado para comunicarse a través de las señales para niños sordos.
Sin embargo, el proceso cogió fuerza en la medida que los voluntarios aprendieron las palabras básicas y se les fueron enseñando los gestos para comunicarse mejor. "Aquí el discapacitado es uno; los que no logramos entenderlos somos nosotros. Ellos son personas muy comunicativas" dice Giovanny Orjuela, uno de los instructores de la localidad de Rafael Uribe Uribe que lidera los talleres con los jóvenes sordos. Por el otro lado Solanyi Pachón, instructora de la Cruz Roja, comenta: "fue un trabajo muy bonito porque en el proceso todos aprendimos". Además, el colegio colaboró con varios intérpretes que también se capacitaron para acompañar el proceso con los instructores.
Durante el proceso, se escogieron los jóvenes que resaltaban en excelencia académica. Con este grupo, se trabajo fuertemente en generar mayor conciencia frente al peligro al que están expuestos constantemente. María Fernanda Monsalve, trabajadora social del Instituto, comenta, "lo bueno ha sido la apertura que tiene la Cruz Roja como institución ya que no es fácil trabajar con los niños por sus discapacidades. A los niños se les ha empoderado en prevención y ahora son orgullosos representantes de su colegio".
El Instituto de Nuestra Señora de la Sabiduría no había tenido mayor acercamiento a la temática de prevención. Sólo, hace cuatro años se había intentado crear brigadas de emergencia que no perduraron. Hoy, después de las capacitaciones de la Cruz Roja, a través de los 36 estudiantes capacitados, se intentará llegar a los 400 estudiantes restantes. El colegio contaba con un sistema de alarmas sonoras y visuales, también estaba bien señalizado pero faltaba la preparación de sus estudiantes. No había una conciencia colectiva en gestión de riesgo y ahora, los jóvenes capacitados, por su propia iniciativa quieren enseñarle a sus compañeros lo aprendido en los talleres.
La clausura de los talleres se hizo con una emotiva ceremonia donde los jóvenes recibieron el Kit Infantil que contenía un maletín, una camiseta, material educativo y un diploma que los certificaba como capacitados en gestión de riesgo. El colegio se dotó con una camilla, megáfono, botiquín, inmovilizadores y otros elementos que hacen parte de los equipos básicos de respuesta y preparación.
Finalmente hemos terminado la jornada; nos vamos oyendo poco, pero entendiendo mucho...
Juliana Fernández
Estudiante de Comunicación Social Universidad Javeriana
Practicante asignada al Proyecto
DIPECHO Bogotá
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