Este año, una serie de desastres de gran magnitud captaron la atención y solidaridad del público y los medios de comunicación. En enero, el terremoto en Haití, el terremoto en Chile un mes después; la ola de calor y los incendios incontrolados en Rusia durante el verano boreal; y meses de inundaciones constantes en Pakistán.
Aunque estos desastres de gran magnitud causan grandes pérdidas y sufrimiento; por lo general, los desastres de menores proporciones y mayor frecuencia socavan el desarrollo sostenible e impiden alcanzar una mayor estabilidad y crecimiento económicos. Los desastres "olvidados" o "ignorados" merman los medios de subsistencia y limitan el logro colectivo de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).
Queda demostrado, através de estos hechos y otros tantos cada año, que los desastres ocasionan importantes retrocesos en el desarrollo de los países y sus comunidades y, por tanto, es indispensable tomar medidas para reducir el efecto de los eventos naturales, orientadas al fortalecimiento de las familias, comunidades y naciones.
Cada segundo miércoles de octubre de cada año, conmemoramos esta fecha como oportunidad para desarrollar acciones de incidencia, abogacía y sensibilización que promuevan la reducción del riesgo como enfoque conceptual y práctico para construir comunidades más seguras y resilientes.
Esta es una fecha, aunque no única, oportuna para incidir sobre los y las tomadores de decisión y generar consciencia sobre la sociedad en general acerca de los acuerdos establecidos por nuestros gobiernos para abordar las cinco prioridades, definidas en el Marco de Acción de Hyogo 2005-2005:
- Lograr que la reducción del riesgo sea una prioridad
- Conocer el riesgo y tomar medidas
- Desarrollar una mayor comprensión y concientización
- Reducir los factores fundamentales del riesgo
- Estar preparado y preparada y listos para actuar
Desde la perspectiva humanitaria, la reducción del riesgo además de conllevar un ahorro financiero permite, ante todo y más importante, salvar vidas y preservar medios de subsistencia. Por ejemplo, la diferencia entre la crisis alimentaria de 2009-2010 en Níger y la sequía similar de 2005-2006 residió en que gracias a mejores sistemas de previsión y programas a largo plazo, las comunidades pudieron responder más rápido a la crisis reciente. Los sistemas de alerta temprana indicaron que la cosecha de fines de 2009 sería escasa, lo que permitió una reacción mucho más rápida y coordinada.
En este blog colectivo podemos compartir información (adicionar nuevo post – ver botón en columna derecha) acerca de las actividades que nuestras instituticiones y comunidades están desarrollando para generar conciencia y acciones frente a la responsabilidad que tenemos todos y todas para contribuir a la reducción del riesgo y construir comunidades más seguras y mejor preparadas.




En el caso de Colombia, periodicamente ocurren las inundaciones que afectan a miles de personas, particualrmente, en el Costa Caribe. Sin embargo, la acción esttal simpre se centra en la atención del desastre de manera puntual, sin plantear una solución de fondo que tienda a la rducción de la vulnerabilidad de la población. La atención no transita hacia la superación de la situación de crisis. Se observa, entonces, comunidades cada vez más pobres y cada vez más afectadas por el fenómeno. Como lo manifeste, la situación se repite cada año.